EL PULGARCITO DE AMÉRICA
El turismo constituye uno de los mayores recursos para el
desarrollo económico de El Salvador. A los excelentes atractivos naturales que
posee el país, con playas paradisíacas, un clima tropical benigno y paisajes
exuberantes, se une un importante patrimonio arqueológico y ecológico, con
vestigios coloniales y precolombinos, además de reservas nacionales.
Sin embargo, en las últimas décadas, la biodiversidad y el
equilibrio ecológico del país han sufrido el duro impacto del urbanismo, la
contaminación y la polución; la creciente concentración de la población en las
áreas urbanas ha llevado a un mayor aglutinamiento de la población en las
regiones Sur y Sudoccidental del país (especialmente en el Área Metropolitana
de San Salvador).
Estas zonas constituyen un ecosistema frágil, ya que en
ellas se canalizan y se alimentan los acuíferos del corredor sur del país,
limitando la capacidad de abastecimiento de agua a partir de las fuentes
subterráneas.
Las causas principales de la contaminación y polución ambiental
en El Salvador son fundamentalmente el transporte, la industria, la quema de
campos y la incineración de residuos sólidos (aproximadamente la mitad de la
basura generada en el Área Metropolitana de San Salvador no se recicla). A esto
hay que añadir que una gran mayoría de los hogares utiliza leña para cocinar.
Con todo, El Salvador todavía cuenta con un gran número de
especies animales y vegetales respecto a otros países de su entorno. Sin
embargo, el país no puede relajarse en la tarea de recuperación y conservación
de las últimas áreas naturales, y proyectar crear, en cooperación con los
países de la región, un corredor biológico que permita mantener poblaciones
estables de las especies en peligro de extinción.
El Salvador presenta, además, un potencial de excepción en
el ámbito del turismo cultural, con más de 2,000 lugares arqueológicos
reconocidos, muestras de las culturas maya y olmeca, principalmente. Destacan
por su importancia los restos arqueológicos de Las Pirámides de San Andrés,
Joya de Cerén, Cihuatán, Quelepa, Tazumal y Tehuacán.
Si bien, el turismo es una actividad que se explotó poco
durante las últimas dos décadas debido a la inestabilidad política de los
tiempos de guerra civil, luego de los Acuerdos de Paz, firmados en 1992, hubo nuevas
expectativas, aunque su desarrollo marchó a paso lento debido a la falta de
infraestructura en las zonas rurales del país y a que el gobierno de turno
estableció otras prioridades en su política económica, como la maquila.
Una cualidad del territorio es que la extensión es pequeña.
A El Salvador se le conoce como "el país de los 40 minutos", debido a
que desde la capital se accede en ese tiempo a distintos lugares turísticos:
playas a lo largo del sur del territorio, montañas ubicadas al occidente norte
y a los pueblos del interior.
Como en todos los pueblos del mundo El Salvador destaca la
personalidad de los salvadoreños, tienen calidad humana, ya que se entregan por
completo para complacer a sus visitantes.